Cine La Mina forma a una nueva generación de exhibidorxs

24 Nov, 2025

En México no existe una escuela para programadores, ni un plan de estudios que especifico para la formación de exhibidores, mediadores o gestores especializados en la circulación de cine. Y, sin embargo, el 4 y 6 de noviembre de este año, desde una pantalla virtual, se reunieron 50 proyectos de exhibición para aprender, compartir y construir una comunidad que entiende la exhibición como un acto cultural, político y profundamente humano.

Así concluyó el Taller virtual para exhibidorxs, la apuesta formativa de Exhibir también es hacer cine 4, organizado por Cine La Mina y moderado por su directora y fundadora, Leslie Borsani, impulsora de la profesionalización de la exhibición en México.

Un espacio único: aprender a exhibir desde los derechos culturales

El taller se realizó bajo una premisa clara: exhibir no es sólo proyectar películas, es activar derechos culturales, construir comunidad y generar conversación.

Las sesiones estuvieron dirigidas a programadorxs, cineclubes, colectivxs, mediadorxs, estudiantes, proyectos de barrio y circuitos emergentes que buscaban fortalecer su práctica, desde la curaduría hasta la comunicación, desde lo técnico hasta lo ético.

Cine La Mina, con casi una década de experiencia llevando cine itinerante a plazas, escuelas y comunidades, concibe la formación como un pilar de su misión. Por eso, este taller no sólo dio herramientas: creó un espacio de encuentro entre quienes sostienen las pantallas más frágiles del país.

Las talleristas: referentes del cine y la mediación cultural

La edición 2025 contó con tres figuras fundamentales del ecosistema cinematográfico:

Lola Díaz-González

Gestora cultural con 15 años de experiencia y ex directora y programadora de La Casa del Cine MX. Su trayectoria en PROCINE e IMCINE ha contribuido al fortalecimiento de circuitos alternativos y comunitarios. En su intervención planteó la programación como una conversación entre territorios, públicos y películas, un ejercicio donde cada decisión abre rutas de sentido.

Zaira Y. Ramos

Gestora y mediadora, coordinadora de los Laboratorios de Paz del CCU Tlatelolco (UNAM) y cofundadora de Mantita Cine. Su práctica se centra en tender puentes entre cine, activismos y tejido social. Durante su turno, compartió metodologías para leer las necesidades de una comunidad, activar procesos de mediación y diseñar experiencias cinematográficas que cuiden y acompañen.

Daniela Whaley

Se ha desarrollado en promoción, mediación y diseño de estrategias de comunicación digital para el cine, el textil y los datos. Trabaja la materia textil en el proyecto Agujas Combativas, las artes aplicadas a lo social en Aguacero y el cine en Mantita Cine. Por dos años ha diseñado la estrategia de comunicación del programa Exhibir también es hacer cine.

Las tres talleristas colocaron la exhibición en un terreno imprescindible: no es un servicio ni una actividad complementaria, es una práctica cultural que transforma territorios.

Los temas: desde derechos de exhibición hasta ciudadanía cultural

El taller se desarrolló con una claridad poco común en la formación audiovisual del país:

1. Derechos de exhibición

Cómo negociar, solicitar, registrar y respetar los derechos de proyección. Una guía precisa que permitió a los participantes dejar atrás la incertidumbre y operar con ética y claridad.

2. Ciudadanía cultural

La exhibición entendida como derecho: la posibilidad de que comunidades habitadas por desigualdades puedan ver, decidir y apropiarse de su propio cine.

3. Comunicación efectiva

Cómo narrar un proyecto, cómo convocar públicos, cómo sostener una identidad y cómo comunicar desde la honestidad y no desde la saturación publicitaria del algoritmo. 

4. Análisis de caso: Exhibir también es hacer cine

La experiencia de Cine La Mina se estudió como un caso de éxito de exhibición comunitaria en México:

  • su trabajo con buscadoras y Amnistía Internacional,
  • su programación crítica y afectiva,
  • su capacidad para leer el territorio guanajuatense,
  • y su modelo de mediación que convierte cada función en un acto de conversación y memoria.

Este análisis permitió ver que, aun sin academia formal, sí existen metodologías replicables y ética de trabajo que pueden sostener proyectos a largo plazo.

La ausencia que se nombra: México necesita una escuela de exhibidorxs

Si algo resonó durante el taller fue una carencia histórica: en México no existe una institución que forme programadores, exhibidores o mediadores cinematográficos.

La exhibición ha sido un oficio aprendido por intuición, por ensayo y error, o por acciones comunitarias con poca guía técnica. Esta falta de formación provoca proyectos precarios, discontinuos o aislados.

Frente a este vacío, este taller se vuelve central: desde Guanajuato, Cine la Mina, ha articulado uno de los pocos procesos formativos continuos en el país. El taller virtual es, en sí mismo, un gesto de futuro: una escuela posible, una red emergente, un punto de partida.

50 proyectos, un mismo horizonte: sostener las pantallas que importan

El registro de este año, con proyectos de México, Chile, Brasil y Estados Unidos, mostró que existe una comunidad continental buscando cómo hacer que el cine circule, se entienda y se viva en espacios reales, no sólo en plataformas.

Hubo cineclubes rurales, proyectos de barrio, colectivos feministas, exhibidores independientes, circuitos juveniles, iniciativas universitarias y propuestas pedagógicas. Todos con una misma inquietud: cómo seguir mostrando películas en un mundo que parece haber renunciado a verlas en comunidad.

Los participantes compartieron prácticas, dolores, aprendizajes, retos logísticos, estrategias de sostenibilidad y, sobre todo, un deseo compartido: que el cine vuelva a ser un ritual social. En tiempos en que el mercado audiovisual lo devora todo, ver a 50 proyectos dispuestos a formarse, debatir, colaborar y pensar el futuro de la exhibición es una noticia luminosa.

Exhibir también es formar

El Taller virtual para exhibidorxs 2025 dejó clara una idea poderosa: para que exista cine, debe existir quien lo muestre. Y para que quien lo muestra exista, debe tener formación, herramientas, recursos, compañía y espacio para imaginar nuevas pantallas. Cine la Mina lo entendió hace años. Hoy, gracias a este taller, una nueva generación de exhibidores también lo sabe.

Porque exhibir no es sólo prender un proyector.

Exhibir también es hacer comunidad.

Exhibir también es hacer futuro.

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